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Hitos de la Congregación de Clérigos Seculares de Nuestra Señora de Guadalupe

 

 

La Real Academia Española define el término de “congregación” como el cuerpo o comunidad de sacerdotes seculares, dedicados al ejercicio de los ministerios eclesiásticos, bajo  ciertas constituciones.

1. Los Inicios

En 1659, el sacerdote diocesano Lucas Guerrero (1624 – 1685), perteneciente al clero de la Arquidiócesis de México, trae a la ciudad de Querétaro la primer imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe, la cual se colocó en uno de los altares laterales de la iglesia del Hospital de la Purísima Concepción de los Padres Hipólitos (hoy Templo Expiatorio de San José de Gracia). No tardaron en reunirse (congregarse) en torno de la sagrada imagen los sacerdotes seculares residentes en la ciudad de Querétaro, con singular contento del Padre Guerrero y de los primeros devotos de la Augusta Señora.

El Pbro. Bachiller Lucas Guerrero y Rodea tenía la inquietud de iniciar un grupo de sacerdotes seculares para formarse y crecer en santidad comunitariamente, teniendo como patrona a la Santísima Virgen de Guadalupe, según  la inspiración de la Congregación del Oratorio fundado por San Felipe Neri (1515 – 1595).

En reunión de 10 de enero de 1669, el Bachiller Lucas Guerrero mostró la aprobación de las constituciones y los reglamentos, así como la licencia para fundar la Congregación. Dando gracias a Dios y a Santa María de Guadalupe todos los sacerdotes seculares firmaron las constituciones y se inscribieron, constituyéndose conforme a derecho con la primera mesa directiva:

Prefecto, Pbro. Br. Diego de Barrios.

Primer Consiliario, Pbro. Br. Lucas Guerrero.

Secretario, Pbro. Br. Juan Pacheco.

Tesorero, Pbro. Br. José de Aguilar.

Todo lo actuado fue firmado por el Provisor Pbro. Dr. Antonio de Cárdenas el 18 de febrero de 1669, quedando canónicamente fundada la Congregación.

El queretano Juan de Monroy, Sacerdote Jesuita, Procurador General de la Provincia de la Nueva España de la Compañía de Jesús, obtuvo del Papa Inocencio XI, la aprobación de la Congregación, agregándola a la Archicofradía de la Doctrina Cristiana de la Basílica Vaticana el 7 de octubre de 1677. Después el Sumo Pontífice Inocencio XII, expidió la Bula Pietatis et Charitatis Opera (Obra de Piedad y Caridad), por la cual aprobó y confirmó In Perpetuum (perpetuamente) el 5 de septiembre de 1691.

Quedó fijado lo que constituye su alma:

Emplearse en el servicio de Dios Nuestro Señor, practicando en honor de su Santísima Madre María de Guadalupe, pietatis et caritatis opera con sujeción a las Constituciones canónicamente aprobadas.

2. Crecimiento

Poco a poco se fueron hermanando con la Congregación de Clérigos Seculares las comunidades religiosas de la Ciudad de Querétaro. Los primeros fueron los Misioneros Apostólicos del Colegio de Propaganda Fide de la Santa Cruz en 1688, siendo congregantes: Fray Antonio Margil de Jesús quien se llamó a sí mismo Indigno Negrito de mi Ama y Prelada de Guadalupe. Fray Francisco Frutos, quien fue insigne propagador de la devoción, poniendo una imagen en un altar del Templo de la Santa Cruz y llamando a la  Santísima Virgen la dulce Abuelita de Guadalupe. Fray Antonio Linaz, Fray Pedro de la Concepción Urtiaga Obispo de Puerto Rico.

3.- El Templo de La Congregación

Erigida canónicamente nuestra Congregación, necesitaba un templo propio. El capitán Juan Caballero de Medina donó el terreno en 1671. Cumplidos los trámites del Real Patronato, el Sr. Arzobispo Fray Payo de Rivera dio permiso, poniendo la primera piedra en febrero de 1674 y construyendo una humilde capilla en tres meses, la cual se bendijo el 3 de mayo de 1674.

El Provisor Eclesiástico y Gobernador de la Sagrada Mitra de México Pbro. Dr. Antonio de Cárdenas y Salazar al fin ingresó en la Ilustre Congregación en 1675 y animó a los padres Congregantes a emprender la construcción de un templo digno para la Augusta Señora de Guadalupe. El alma de esta nueva empresa fue el Padre Lucas Guerrero, le encargó el proyecto al Arquitecto José de Bayas Delgado, quien se ofreció a dirigir gratuitamente la obra. A la confianza en la Divina Providencia se debieron las grandes dimensiones y la elegancia, puesto que no se tenía mucho dinero. Gracias a Dios se bendijo y se colocó la primera piedra el 1º de junio de 1675.

Mientras se construía la Iglesia, Don Juan Caballero y Osio (1643 – 1707) dejaba la milicia e ingresaba en el estado eclesiástico, siendo consagrado sacerdote en Puebla por el Sr. Obispo Manuel Fernández de Santa Cruz y Sahagún en el año de 1677. Así, siendo sacerdote regresó a Querétaro siendo nombrado Prefecto de la Congregación el 12 de diciembre de 1679.

Al concluir los trabajos de construcción del nuevo templo en tan sólo cinco años, gracias a la magnanimidad del Pbro. Juan Caballero y Osio  se fijo el día de la consagración para el día 11 de mayo de 1680. Al día siguiente se celebró solemne eucaristía en el templo ya consagrado presidida por Fray Juan Gutiérrez, guardián del convento de san Francisco. El Pbro. Carlos de Sigüenza y Góngora, dejó para la posteridad sus Glorias de Querétaro, donde narra las festividades por la bendición del templo dedicado a Santa María de Guadalupe en Querétaro. Años después, en 1803, el Pbro. José María Zelaá e Hidalgo escribió sus Glorias de Querétaro, donde también nos narra estos acontecimientos.

A la obra espiritual siguió una gran obra material: ricas obras de carácter artístico, fincas urbanas, haciendas con las cuales se fundaron muchas obras pías para beneficio espiritual y alivio de las necesidades espirituales de infinitud de huérfanos, viudas, enfermos y toda clase de menesterosos. Sin embargo esa riqueza fue desapareciendo.

4. Tribulación y Venida a Menos

Del año 1857 a 1861, la Congregación perdió casi la totalidad de sus propiedades y fondos. Por ejemplo, la reliquia de los dos fragmentos de la imagen original de la Santísima Virgen de Guadalupe fue robada en 1860 por el general Antonio Carvajal y en 1861 por el entonces gobernador del estado José María Arteaga. En ambos casos, gracias a Dios, fue devuelta a diferencia de los objetos y obras de arte que jamás regresaron. Ante el triunfo del liberalismo y de las Leyes de Reforma, la Congregación de Clérigos se debilitaba. Clausurado y desmantelado el templo, confiscada la casa, usurpados sus bienes, dispersos sus miembros se suspendieron todas las actividades desde 1861, agravadas por el sitio de la ciudad en 1867.  Además, con la creación de nuestra diócesis en 1864 de momento se tenían otras prioridades.

5. Primera Restauración

Así, aislados e inactivos, se mantuvieron los congregantes hasta 1885, año en que el tercer obispo de Querétaro el Excmo. Sr. Dr. Rafael Sabás Camacho (+ 1908) decidió dar nueva vida a la Congregación, para que reanudara colectivamente sus obras de piedad y caridad interrumpidas, constituyendo nueva directiva y dándole renovadas constituciones.

6. Nuevas Tribulaciones

En los años de la efervescencia revolucionaria, 1914 y 1915, el Templo de la Congregación fue saqueado y utilizado como bodega de granos, siendo consagrado nuevamente por el Padre Florencio Rosas el 12 de mayo de 1915.

Luego en 1924, el quinto obispo diocesano de Querétaro Francisco Banegas, reformó las constituciones las cuales actualmente la rigen.

De 1926 a 1929, durante la persecución religiosa denominada “la Cristiada” permaneció cerrado el templo. En 1932 el templo fue clausurado por orden del entonces gobernador Saturnino Osornio, siendo abierto en 1938 por orden del gobernador Ramón Rodríguez Familiar.

7. Nueva Restauración Fallida

En 1958, el Señor Obispo Alfonso Toríz lo eleva a Santuario Diocesano eligiéndolo para administrar semanalmente el sacramento de la Confirmación, estableciendo además las oficinas de algunas obras sociales diocesanas. El 10 de diciembre de 1971, el Señor Obispo Alfonso Toríz aprueba “ad experimentum” las Constituciones de la Congregación de Clérigos Seculares redactadas por el padre Salvador Cabrera Pedraza, en ese tiempo secretario. Se intenta una nueva restauración pero no tuvo resultados.

8. Conclusión

A la Congregación de Clérigos Seculares de Santa María de Guadalupe pertenecieron un gran número de obispos y sacerdotes de México y del extranjero (por ejemplo se contabilizaron de 1885 a 1963, 69 arzobispo y obispos y 717 sacerdotes) entre ellos, el Señor Cardenal Arzobispo de Guadalajara José Garibi Rivera, el Señor Arzobispo Luis María Martínez y el Señor Cardenal Miguel Darío Miranda, ambos de México, el Señor Obispo de Sonora Herculano López de la Mora. De nuestra diócesis ha pertenecido a la congregación sacerdotes ilustres: José Guadalupe Velázquez, José Mosqueda, Florencio Rosas, Salvador Septién, Jorge Martínez, Gonzalo Vega, Ezequiel de la Isla, por mencionar algunos.

El último Prefecto fue el Padre Ezequiel de la Isla (hasta ahora atestiguado en documentos hasta 1979). Aunque fue perdiendo su colectividad, aún quedan con vida algunos sacerdotes congregantes: Pbro. Luis Landaverde, Pbro. Jorge López Colín, Pbro. Carlos Chávez, Pbro. Guillermo Landeros.

En esta celebración  por los 150 años de fundación de nuestra diócesis de Querétaro, es momento propicio para restaurar la Congregación de Clérigo Seculares de Santa María de Guadalupe, revisando sus constituciones y ofreciendo a nuestro presbiterio:

  • Una espiritualidad sacerdotal diocesana centrada en Jesucristo Buen Pastor y Santa María de Guadalupe.
  • Dirección espiritual y el sacramento de la Confesión.
  • Un espacio de encuentro y de convivencia fraterna.